La "prisión preventiva" es una medida cautelar utilizada en el sistema judicial para asegurar que un acusado permanezca detenido mientras se investiga su caso, con el fin de evitar riesgos de fuga o interferencia en el proceso judicial. En varios países de habla hispana, este tema es objeto de debate debido a preocupaciones sobre su duración y el respeto a los derechos humanos.