Un perro callejero que rondaba las playas de Río de Janeiro se convirtió en símbolo de identidad nacional para millones de brasileños. Ahora, México asegura que el animal, ampliamente conocido como "Caramelo", es en realidad de origen mexicano, desatando una disputa cultural sin precedentes en América Latina.
La controversia comenzó cuando usuarios de redes sociales mexicanos comenzaron a publicar imágenes del can comparándolo con la raza de perros "xoloitzcuintli", patrimonio de México. La afirmaciones ganón terreno en plataformas como X e Instagram, donde el hashtag #CarameloEsMexicano acumuló más de 800.000 menciones en menos de una semana.
Los Orígenes de la Fiebre por Caramelo
El can, de pelaje marrón y blanco, llevaba años viviendo cerca del Boulevard Olímpico de Río de Janeiro. Fotógrafos callejeros comenzaron a capturar su imagen durante la pandemia de 2020, cuando los Cariocas recurrían a passeatas por la orla para escapar del confinamento obligatorio.
Para 2021, Caramelo ya aparecía en camisetas, tazas y até en murales del barrio de Santa Teresa. La fundación SOS Animales do Río documentó que el perro fue rescatado y castrado en 2022, y posteriormente adoptado por una familia en Niterói, al otro lado de la bahía de Guanabara.
La Reclamación Mexicana
El Ministério de Cultura de México publicó un comunicado en el que asegura que Caramelo "representa la esencia de los perros callejeros latinoamericanos". La cartera, dirigida por la Secretaría de Cultura federal, argumentó que la imagen del can refleja "una problemática compartida por todas las naciones de la región".
El Instituto Nacional de Antropología e Historia añadió que análisis de ADN realizados por laboratorios privados en Ciudad de México sugieren que el animal podría tener ascendencia xoloitzcuintli. Sin embargo, la organización no difundió los resultados completos ni reveló los nombres de los científicos involucrados.
La Respuesta Brasileña
El gobierno de Brasil, a través del Ministério do Turismo, rechazó cualquier vínculo del animal con México. La cartera lanzó una campaña titulada "Caramelo é Brasileiro" con una inversión inicial de 2 millones de reales, unos 400.000 dólares, para promocionar la imagen del perro como embajadores del turismo en Río de Janeiro.
La gobernación del estado de Río de Janeiro emitió una declarión en la que reafirmó que "el perro nació, creció y fue rescatado en território brasileño". El inmueblário de la ciudad incluso propuso erigir una estatua del animal en el Boulevard Olímpico, cerca de donde acostumbraba descansar.
El Debate Cultural en las Redes
La pelea traspasó las fronteras y llegó a conversaciones cotidianas en Caracas, Bogotá y Buenos Aires. Usuarios latinoamericanos debatían en X sobre la propiedad cultural de los animales callejeros, un problema que afecta a toda la región.
La organización Humane Society International calculó que América Latina alberga más de 20 millones de perros sin hogar. En Brasil, el Ministério da Saúde registró 2,5 millones de atenciones veterinarias relacionadas con mordeduras de canes callejeros en 2023.
¿Patrimonio Compartido o Competencia Nacional?
Algunos intelectuales latinoamericanos defiende que la disputa es symptomática de un problema mayor. "Necesitamos dejar de pelear por símbolos y empezar a trabajar juntos por políticas públicas de bienestar animal", escribió la filósofa argentina María Valverde en su columna de El País.
La Organización de Estados Americanos no se pronunció oficialmente, pero fuentes internas consultadas por este medio indicaron que el organismo estudia proponer un acordo marco sobre "patrimonio cultural compartido" que incluya a los animales emblemáticos de cada nación.
El Futuro de Caramelo
Mientras tanto, la familia que adoptó al perro en Niterói pidió que se respete su privacidad. "Solo queremos que Caramelo viva tranquilo", declaró un vecino del bairro de Icaraí a Folha de S.Paulo, sin revelar la identidad completa de los dueños por razones de segurança.
La próxima reunión de la Cumbre Iberoamericana, prevista para noviembre en Quito, podría incluir este tema en su agenda si las presiones diplomáticas continúan. Brasil ya adelantó que presentará una resolución sobre "la defensa de los derechos de los animales como patrimonio cultural inmaterial".
La respuesta mexicana a esa posible resolución determinará si esta historia termina en conciliación o en una guerra cultural que podría extenderse por años. Lo cierto es que Caramelo, el perro que solo quería descansar en una playa de Río, ahora representa mucho más que una mascota: es el reflejo de cómo América Latina define su identidad en el siglo XXI.


