Un equipo de King's College London ganó acceso privilegiado al chip cuántico Willow de Google, según anunció la tecnológica californiana el pasado diciembre. El achievement académico coloca a la institución británica en la élite mundial de computación cuántica. La pregunta que nadie quiere responder en voz alta: ¿dónde queda América Latina en esta carrera?

Willow, presentado por Google en diciembre de 2024, resuelve en cinco minutos problemas que a una supercomputadora convencional le tomaría diez septillones de años completar. Esa diferencia no es semantics — es literalmente la diferencia entre lo posible y lo imposible en modelado climático, diseño de fármacos y criptografía. King's College London, con su departamento de física cuántica establecido desde 2019, demostró ante un panel de Google que su equipo de investigación puede hacer uso efectivo de esa potencia.

La brecha cuántica que nadie menciona

King's College London accede al chip cuántico de Google — y América Latina queda fuera — Futbol
Fútbol · King's College London accede al chip cuántico de Google — y América Latina queda fuera

Mientras King's College London accede a tecnología que redefine límites, universidades latinoamericanas operan con equipamiento que tiene una década de antigüedad. El Instituto Tecnológico de Buenos Aires, una de las instituciones más prestigiosas de Argentina, carece de infraestructura cuántica comparable. Ninguna universidad pública en Venezuela, Colombia o Perú cuenta con un programa formal de computación cuántica.

Google destinó 5.000 millones de dólares a su programa cuántico en 2024. Ese gasto supera el presupuesto anual de ciencia y tecnología de países como Ecuador o Bolivia. Las alianzas de Google con universidades británicas, estadounidenses y alemanas consolidan un club de acceso exclusivo donde América Latina no tiene asiento.

El problema no es solo tecnológico

La brecha cuántica reproduce dinámicas antiguas. Durante la revolución de la inteligencia artificial, América Latina quedó rezagada por falta de datos locales, infraestructura de cómputo y talento formado. Los modelos de lenguaje entrenados en corpus anglófonos no reflejan contextos latinoamericanos. Con la computación cuántica, el riesgo es idéntico: los primeros受益arios diseñarán las aplicaciones, patentarán los procesos y establecerán los estándares que el resto del mundo deberá adoptar.

Brasil ofrece el caso más alentador. El Centro de Investigación de Petrobras utiliza algoritmos cuánticos experimentales para optimización de exploración marina. La Universidade Federal de Río de Janeiro mantiene un laboratorio cuántico con 14 investigadores. Pero ambos programas operan con financiamiento modesto y collaborations internacionales que siempre mantienen el conocimiento centralizado en el Norte Global.

Por qué importa para la integración económica regional

La integración económica latinoamericana depende cada vez más de capacidad tecnológica. El comercio entre países de UNASUR y el Mercado Común del Sur avanza hacia servicios digitales, fintech y cadenas de suministro inteligentes. Cada uno de esos sectores será transformado por aplicaciones cuánticas: logística optimizada, detección de fraude en tiempo real, simulación de materiales para manufactura.

Sin acceso a computación cuántica, América Latina pierde capacidad de negociación. Los acuerdos comerciales del futuro incluirán cláusulas sobre propiedad intelectual cuántica, estándares de encriptación y transferencia tecnológica. Los países que no participen en la investigación cuántica hoy firmarán esos acuerdos desde una posición de debilidad estructural.

La Alianza del Pacífico, que agrupa a México, Colombia, Chile y Perú, identificó la inteligencia artificial como prioridad en su hoja de ruta 2030. Ningún país miembro ha mencionado computación cuántica en sus estrategias nacionales. Ese silencio tiene consecuencias: sin visión cuántica, la región se prepara para ser espectadora de la próxima revolución industrial.

Las opciones que enfrenta la región

Los países del BRICS, que incluyen a Brasil como miembro efectivo, han discutido la creación de centros de investigación cuántica compartida. El proposta, aún en etapas preliminares, busca contrapesar el dominio estadounidense y chino en el campo. Hasta ahora, ningún centro operativo existe. La retórica supera a la inversión.

China, que ha invertido 15.000 millones de dólares en investigación cuántica desde 2016, ofreció a Brasil acceso a su infraestructura cuántica en 2023. El acuerdo, que permanece en negociación, enfrentó resistencia de sectores que prefieren mantener alignments con Washington. Esa disyuntiva geopolítica limita las opciones latinoamericanas.

Algunas universidades privadas latinoamericanas han establecido convenios con IBM Quantum Network. El Tecnológico de Monterrey, en México, y la Pontificia Universidad Católica de Chile acceden a simuladores cuánticos a través de ese programa. El acceso es limitado — simulators, no hardware real — pero representa un punto de entrada que las universidades públicas no tienen.

Qué viene después del anuncio de Google

Google anunció que su programa de acceso académico se expandirá en 2025 a instituciones de India y Japón. La lista de candidatos sigue creciendo. Ninguna institución latinoamericana ha sido mentioned como próxima en la fila. El silencio de Google sobre América Latina en su hoja de ruta cuántica es, en sí mismo, una declaración.

La próxima conferencia sobre computación cuántica de la UNESCO se celebrará en Genève en septiembre de 2025. Organizaciones de la sociedad civil latinoamericana planean presentar una propuesta para un Fondo Cuántico Regional que permita a universidades de la región acceder a hardware compartido. La propuesta enfrentará obstáculos: el financiamiento requerido supera los 200 millones de dólares anuales, una cifra que los gobiernos latinoamericanos no han demostrado disposición a asignar.

El achievement de King's College London no es solo una victoria académica. Es un recordatorio de que la próxima ola de innovación tecnológica se está construyendo sin América Latina. La ventana para cerrar esa brecha se achica con cada announcement como este. Los próximos doce meses definirán si la región queda atrapada en la era clásica del cómputo o logra subirse, aunque sea tarde, al tren cuántico.

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Periodista deportivo venezolano con más de 15 años cubriendo fútbol y béisbol profesional en América Latina. Corresponsal en torneos internacionales desde Caracas.